La
Denominación de Origen surge tras las iniciativas de una serie de
bodegas y viticultores
preocupados
por impulsar los viñedos y la calidad de los vinos de la Ribera
del Duero. Así, el primer
acta
que se recoge en los libros del Consejo Regulador data del 23 de Julio
de 1980, momento en el
que
el Consejo funcionaba aún con carácter provisional. Dos años
después, el 21 de Julio de 1982. El
ministerio
de Agricultura, pesca y Alimentación concede a la Ribera del Duero
la Denominación de
Origen.
La
principal función del Consejo Regulador es avalar con su sello la
autenticidad de los vinos de la
Ribera
del Duero, asegurando al consumidor que cada botella que ostenta la contraetiqueta
numerada
ha
superado rigurosos controles antes de llegar a sus manos. Además,
el Consejo Regulador se ocupa
de
promocionar los vinos de la Ribera del Duero tanto en el ámbito
nacional como internacional, y
colabora
e investiga con diferentes entidades públicas y privadas para mejorar
cualitativamente las
viñas
y sus vinos.